martes, 6 de septiembre de 2011

Perdonen por creerlo.-

PERDONEN POR CREERLO


Antes de los treinta, en el poder o muertos.

Éramos jóvenes, éramos muchos y habíamos entrado en la vida, solamente para cambiar el mundo...

La vida pasó, y nada fué como decíamos.

Fué la cárcel, fue la tortura, fueron los miles de muertos.

Aun así, cuando nos encontramos, el recuerdo de la ilusión de muchachos, llena todavía el corazón, que se animó un día a creer tanto.

Entonces, siento que si hubo otro modo posible para mí, no lo quisiera.

Porque, y perdonen por creerlo, le debo a aquella ilusión la alegría de haber conocido a algunos de los mejores.

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